Reducir su huella de plástico.

Photo: Steven Ambrus

Reducir la huella del plástico.

S H A R E / C O M P A R T I R

|

Bottles, carrier bags, six-pack rings, straws, disposable cutlery, and Styrofoam containers – plastic products like these are so ubiquitous that we hardly notice them, let alone think about the damage they are causing to the environment. 

More than 380 million tons of plastic are produced each year and an estimated 50% consists of single-use items such as straws, stirrers, coffee cups and shopping bags, according to Plastic Oceans International, a US-based non-profit organization. Since only about 20% of plastic is recycled each year worldwide, most plastic waste ends up in landfills.

That is not all, according to the United Nations (UN), a staggering eight million tonnes of this plastic rubbish finds its way into our oceans every year, killing approximately one million seabirds and 100,000 marine animals a year when they become entangled in or ingest the plastic waste. 

However, these alarming figures on plastic pollution do not mean that it is only a threat to animals, it is also a harmful threat to humans. We are becoming aware of how plastic pollutes our environment. Much focus has recently been on how microplastics (tiny pieces ranging from 5 millimeters to 100 nanometers in diameter) are filling the seas and making their way into the living things that live in them. That means that oceanic microplastics are entering the food chain and that leads directly to the human body.

Researchers estimate that more than 8.3 billion tons of plastic have been produced since the early 1950s. Approximately 60% of that plastic has ended up in landfill or in the natural environment. Once plastic reaches the environment in macro or micro form, it becomes contaminated and accumulates in food chains through agricultural soils, terrestrial and aquatic food chains, and water supplies. This environmental plastic can easily leach toxic additives or concentrate toxins already in the environment, making them bioavailable again for direct or indirect human exposure, says the Center for International Environmental Law (CIEL).

According to a study published in the journal Environmental Science and Technology, humans may consume between 39,000 and 52,000 microplastic particles per year from microplastics found in common foods such as fish, chicken, sea salt, honey and even beer. These figures increased from 74,000 to 121,000 when scientists included inhalation of microplastics.

Microplastics found in common foods include fish, chicken, sea salt, honey and even beer. Anita Vandyke, a qualified rocket scientist and author of A Zero Waste Life, points out that microplastics from beauty products and synthetic fibres from clothing also end up in drinking water. Ingestion or inhalation of microplastics can cause a range of health problems, including inflammation, genotoxicity, oxidative stress, and necrosis, says CIEL.

What can you do to help tackle the growing problem of plastic pollution?
  • Say no. You should learn to refuse things you do not need, whether you are spending a day at your usual place, or a day outdoors. A free plastic straw, a plastic bag in a shop, these are just freebies used to attract consumers from all over the world. And we fail to analyze that every time we accept these items, we are creating a demand to make more. So, the next time someone offers you a plastic product, take a moment to ask yourself if you really need it. You will find that in many cases you simply don’t need it.
  • Buy items that use little or no plastic packaging. One simple action is choosing products that have minimal or no plastic packaging. This helps reduce the demand for non-biodegradable plastic packaging (single-use plastics are the most common items that accumulate in landfills) and will also help you save money yourself.
  • Buy in bulk and swap disposables for reusables. Buying food and other commodities in bulk and in bulk is the best option. It saves money on travel and single-use plastic transport packaging. Bringing your own packaging to buy in the shop, or to take from home to abroad means being well served by items without causing any impact from plastic waste. It is a great way to curb waste and an easy discipline to practice in our day-to-day activities. It is switching from disposable plastic items such as carrier bags, containers and cutlery to reusable ones that avoid relying on single-use items. Reuse not only saves time and money in everyday life, but it also helps to save all the energy and resources that would otherwise have gone into making more disposables. Handbags and reusable containers, glass jars for storing moist foods such as: meat, fish, cold cuts, and cheese. Cloth bags are very useful for carrying dry products such as flour, sugar, salt, grains, and cereals. Glass bottles that can hold liquids such as oil, sauces, shampoo, and liquid soap. Additionally, carrying your own utensils and cutlery instead of using disposable plastic utensils when eating out reduces the impact of plastic generated by our daily activities.

Botellas, bolsas de transporte, anillos de seis paquetes, sorbetes, cubiertos desechables y recipientes de espuma de poliestireno; productos de plástico como estos son tan omnipresentes que apenas los notamos, y mucho menos pensamos en el daño que están causando al ambiente. 

De acuerdo a Plastic Oceans International, una organización sin fines de lucro con sede en EE. UU. Cada año se producen más de 380 millones de toneladas de plástico y se estima que el 50% consiste en artículos de un solo uso como: sorbetes, agitadores, tazas de café y bolsas de compras. Dado que solo alrededor del 20% del plástico se recicla cada año en todo el mundo, la mayoría de los desechos plásticos terminan en vertederos. 

Eso no es todo, según las Naciones Unidas (ONU), la asombrosa cantidad de ocho millones de toneladas de esta basura plástica llega a nuestros océanos cada año, matando aproximadamente a un millón de aves marinas y 100.000 animales marinos al año cuando se enredan o ingieren los desechos plásticos.

Pero estas cifras alarmantes sobre la contaminación plástica no significa que es solo una amenaza para los animales, también es una amenaza dañina para los seres humanos. Cada vez somos más conscientes de cómo el plástico contamina nuestro ambiente. Gran parte de la atención reciente se ha centrado en cómo los micro plásticos (pequeñas piezas que van desde los 5 milímetros hasta los 100 nanómetros de diámetro) están llenando los mares y abriéndose camino hacia los seres vivos que viven en ellos. Esto significa que los micro plásticos oceánicos están entrando en la cadena alimenticia y eso vincula directamente el cuerpo humano.

Los investigadores estiman que se han producido más de 8,3 mil millones de toneladas de plástico desde principios de la década de 1950. Aproximadamente el 60% de ese plástico ha terminado en un vertedero o en el entorno natural. Una vez que el plástico llega al ambiente en forma macro o micro, se contamina y se acumula en las cadenas alimentarias a través de los suelos agrícolas, las cadenas alimentarias terrestres y acuáticas y el suministro de agua. Este plástico ambiental puede lixiviar fácilmente aditivos tóxicos o concentrar toxinas que ya están en el entorno, haciéndolos biodisponibles nuevamente para la exposición humana directa o indirecta, señala el Centro de Derecho Ambiental Internacional (CIEL). 

Según un estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology, los seres humanos pueden consumir entre 39.000 y 52.000 partículas micro plásticas por año. Estas cifras aumentaron de 74.000 a 121.000 cuando los científicos incluyeron la inhalación de micro plásticos.

Los micro plásticos que se pueden encontrar en alimentos comunes son: pescado, pollo, sal marina, miel e incluso en la cerveza. Anita Vandyke, científica espacial calificada y autora de A Zero Waste Life indica que los micro plásticos de los productos de belleza y las fibras sintéticas de la ropa también terminan en el agua potable. La ingestión o inhalación de micro plásticos puede provocar una serie de problemas de salud, que incluyen inflamación, genotoxicidad , estrés oxidativo y necrosis, afirma CIEL

¿Qué puede hacer para ayudar a abordar el creciente problema de la contaminación plástica? 
  • Diga que no. Se debe aprender a rechazar las cosas que no se necesitan, ya sea que esté pasando un día en su lugar habitual, o un día de excursión al aire libre. Un sorbete de plástico gratis, una bolsa de plástico en una tienda, simplemente son solo obsequios que se utilizan para atraer a los consumidores de todas partes. Y no analizamos que cada vez que aceptamos estos artículos, estamos creando una demanda para hacer más. Entonces, la próxima vez que alguien le ofrezca un producto de plástico, tómese un momento para preguntarse si realmente necesita aquello. Descubrirá que en muchas ocasiones simplemente no lo necesita.
  • Compre artículos que usen poco o ningún empaque de plástico. Una acción sencilla es elegir productos que tienen un mínimo o ningún embalaje de plástico. Esto ayuda a reducir la demanda de envolturas plásticas no-biodegradables (los plásticos de un solo uso, son los artículos más comunes que se acumulan en los vertederos), y además se ayudará a usted mismo a ahorrar dinero.
  • Compre al por mayor y cambie los desechables por los reutilizablesComprar alimentos y otros productos básicos al granel y por mayor es la mejor opción. Se ahorra dinero en movilizarse y de usar empaques plásticos de transporte de un solo uso. Llevar su propio envase para comprar en la tienda, o para llevar desde casa hacia el exterior significa estar muy servido por objetos sin causar impacto alguno por desechos de plástico. Es una excelente manera de frenar los desechos y una disciplina fácil de practicar en el día a día de nuestras actividades. Es cambiar de artículos desechables de plástico como: bolsas de transporte, contenedores y cubiertos a reutilizables que evitan depender de artículos de un solo uso. La reutilización no solo ahorra tiempo y dinero en la vida diaria, sino que también contribuye a ahorrar toda la energía y los recursos que de otro modo se habrían destinado para fabricar más desechables. Bolsas de mano y recipientes reutilizables, frascos de vidrio para conservar alimentos húmedos como: carne, pescado, fiambres y queso. Bolsas de tela que sirven muy bien para trasladar productos secos como: harina, azúcar, sal, granos y cereales. Botellas de vidrio que pueden almacenar líquidos como aceite, salsas, champú y jabón líquido. Adicionalmente llevar sus propios utensilios y cubiertos en lugar de usar utensilios de plástico desechables cuando salga a comer permite reducir el impacto del plástico generado por nuestras actividades diarias.

F O L L O W U S